RECICLANDO EL GRAFFITI
Del graffiti me atrajo la vivacidad, la seguridad del trazo y la fuerza de los colores. Pero, sobretodo, la libertad que da el hecho de “pintar por pintar” si ninguna necesidad de justificación de ningún tipo ( como la que estás leyendo), llenando de vida las calles de las grises ciudades. En los murales urbanos vemos la influencia del mundo de la publicidad, de la ilustración...toda la información visual que tiene cualquier persona en la era de la imagen reinterpretada sin complejos. Yo ahora sigo el ciclo.
Qué tenía que salir de la unión del graffiti y mi obra? Después de experimentos fallidos con spray vi que me tenía que acercar al asunto progresivamente y llevé el arte urbano a mi terreno: cartones, pintura plástica, dóciles pinceles, collage y, poco a poco , fui introduciendo el aerosol a la fiesta. El resultado, unas obras que se retiran más a mi que a la madre mural.
Ha sido muy interesante utilizar los mismos colores que admiramos por los muros de las calles ( azul planeta, púrpura, flúors) que ha ampliado mi gama. Ha dado mucho juego la introducción de los mismos graffiti mediante fotografías que asoman en medio de letras retorcidas. El hecho de no haber conseguido domar totalmente el spray ha dado lugar a alguna chapuza y a casualidades plásticas que dan su toque a esta serie.
Aunque el graffiti no se limita a los “tacs” y tiene una imaginería amplísima, la mayoría de obras que presento son juegos de formas y colores con la palabra “luz”.
Estas piezas son lo más parecido a pintura no figurativa que he hecho nunca. Curiosamente el comentario general es parecido al que se suele hacer ante este tipo de obras: “es que yo no entiendo de esto”, “es que no lo sé leer”. No intentéis entender-lo, no intentéis leerlo, simplemente mirad.
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